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Columna de Felipe Alvarez
Opinión

Aquí estámos de nuevo

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Diez años caben en un suspiro cuando se miran en retrospectiva, pero pesan como un siglo cuando se cuentan domingo a domingo, tarde tras tarde, mirando un tendido a medio llenar o un cartel que parecía calcado de la temporada anterior.

Hace una década, quienes dimos vida a Inter-Toros decidimos poner una pausa. No fue una despedida escandalosa ni un portazo dramático; fue, más bien, ese silencio prudente que sobreviene cuando sientes que ya no tienes nada nuevo que aportar a una conversación que se volvió un eco repetitivo. Hoy, sin embargo, estamos aquí de nuevo. Limpiamos el polvo del teclado, encendimos otra vez los servidores y anunciamos el surgimiento de Inter-Toros 2.0.

Para entender este regreso hace falta recordar por qué nos fuimos. Aquellos años previos a nuestra pausa fueron difíciles para la afición tapatía. Poco a poco vimos cómo la actividad en el ruedo se iba reduciendo, las fechas se espaciaban y la emoción de esperar el anuncio de una temporada se convertía en un trámite predecible. Los carteles comenzaron a parecer fotocopias: los mismos nombres en casi las mismas combinaciones, con los mismos hierros y las mismas fórmulas que poco procuraban satisfacer los gustos de una afición y sin agregar un ápice a la emoción intrínseca que tiene la tauromaquia.

La fiesta brava, por su propia naturaleza, vive del asombro, de la incertidumbre, del peligro y del arte inesperado. Cuando todo se vuelve predecible, el aficionado se va desilusionando; primero se cansa, luego se acomoda en la apatía y, finalmente, deja de ir. Nosotros, como aficionados que intentamos comunicar, caímos en ese círculo vicioso. Escribir crónica tras crónica señalando lo evidente, repitiendo que faltaba novedad, frescura y verdad, terminó desgastando el entusiasmo. Sentimos que seguir escribiendo desde el desencanto no le servía a la fiesta ni nos servía a nosotros. Por respeto a la gente que nos leía y al toro mismo, decidimos guardar silencio.

Ese silencio duró diez años. En ese tiempo, el mundo cambió a una velocidad vertiginosa. Cambiaron las redes sociales, la forma en que consumimos información, los debates públicos y hasta la propia relación de la sociedad con las tradiciones. Se intensificó el ataque a la Fiesta, a grado tal de lograr mantener cerrada, ya por varias temporadas, la plaza de toros más grande del mundo, la Monumental Plaza de Toros México.

Durante esta década, más de una vez nos encontramos en los tendidos como aficionados, con el boleto en la mano, saludando a los amigos de siempre, compartiendo una bota de vino o una cerveza en esas tardes inundadas de sol. Nos dimos cuenta de algo fundamental: a pesar de las desilusiones, de las suspensiones temporales, de las polémicas que hoy rodean a la tauromaquia y de los carteles que casi siempre nos dejan con ganas de más, la llama no se había apagado. El aficionado tapatío sigue ahí. Tiene el paladar exigente de siempre, conserva esa memoria prodigiosa de las grandes faenas y, sobre todo, mantiene una necesidad profunda de sentir emoción.

Por eso decidimos lanzar Inter-Toros 2.0. No venimos a reinventar la rueda ni a dar lecciones de tauromaquia a nadie. No pretendemos ser jueces implacables que se sientan en un pedestal a dictar sentencias sobre quién vale y quién no. Si algo caracterizó siempre a este espacio fue su tono claro y crítico: hablarle al aficionado con la verdad. Queremos ser ese puente donde quepa la nostalgia de lo que fuimos, pero también la ilusión por lo que todavía podemos ser.

Guadalajara tiene una personalidad taurina única en el planeta de los toros. No es cualquier plaza; el Nuevo Progreso exige trapío, seriedad en el ganado y verdad en el ruedo. Aquí intentamos que el triunfo no se regale y la entrega se premie con una ovación que retumbe y haga eco en la plaza. Sin embargo, en los últimos tiempos han hecho falta todos esos espacios de debate que antes existían. La conversación sobre los toros se ha vuelto ríspida, dividida entre extremos, o simplemente inexistente.

Inter-Toros 2.0 quiere recuperar todo eso. Queremos ofrecer un espacio donde la crítica sea constructiva, sincera y sin dobleces, y siempre nacida desde la pasión. Cuando algo no esté a la altura de Guadalajara o de cualquier otra plaza, lo diremos con respeto y claridad, porque la complacencia no le hace ningún favor al toreo. Pero cuando salte al ruedo la bravura y surja el trazo hondo de un muletazo que detenga el tiempo, seremos los primeros en celebrarlo y ponerlo en palabras para que perdure en la memoria colectiva.

A quienes nos acompañaron en la primera etapa de Inter-Toros, les damos las gracias de corazón por la paciencia y la memoria. Si todavía recuerdan nuestros textos de hace diez años, sepan que la esencia sigue intacta: la misma pluma clara, el mismo compromiso con la verdad y el mismo amor incondicional por el toro bravo. A quienes apenas nos descubren en esta versión 2.0, les damos la más cordial bienvenida a este su espacio, que no es otra cosa que una tertulia abierta donde la afición manda.

El descanso terminó. El reloj de la plaza marca las cinco de la tarde, las cuadrillas están listas en el patio y la puerta aceitada está a punto de abrirse una vez más. Estamos listos para volver a escribir.

Bienvenidos a Inter-Toros 2.0.

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