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Guadalajara (Crónica) - Noche intrascendente en el Nuevo Progreso, oreja de poco peso para Sergio Flores

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Guadalajara (Crónica) - Noche intrascendente en el Nuevo Progreso, oreja de poco peso para Sergio Flores

Se llevó a cabo este viernes por la noche la 1ª. Corrida de la temporada, la llamada corrida de “Las Luces”, en la plaza Nuevo Progreso. Con cerca de ¼ de entrada partieron plaza Ernesto Javier Tapia “Calita”, el tlaxcalteca Sergio Flores y el debutante madrileño Víctor Hernández lidiando un encierro de la ganadería de Ordaz.

Antes del paseíllo se llevó a cabo la tradicional procesión en honor a la Virgen de Zapopan a la luz de las velas.

Abrió plaza el “Calita” ante un toro colorado de buenas defensas pero al que le faltaba remate, Ernesto fiel a su concepto, inició con muletazos por la espalda aguantando mucho ya que el toro estaba muy quedado, estuvo voluntarioso y sacó muletazos que la gente le jaleó, tiene la pésima manía de estar gritando durante toda la faena, a la hora de matar se le fue la mano y dejó una estocada caída que fue suficiente para deshacerse de su enemigo y escuchar palmas de regreso al callejón.

Su segundo fue un toro con mucho trapío, castaño y muy bien armado, nada con el capote, en varas el toro peleó en el caballo pero lo poco que traía lo dejó ahí. Calita nunca se confió del astado, con desconfianza por el aire y las condiciones del toro, toreando sobre piernas y nunca aguantando para desengañar al toro, el cuál además cayó a la arena, poco más de media estocada y descabello al tercer intento, justo cuando sonaba el aviso, finiquitaron su labor retirándose en silencio.

La labor de Sergio Flores es para meditar, no queda nada de aquel torero que parecía una bocanada de aire fresco, tiene oficio, que duda cabe, pero su labor es más para la galería, Su primero fue un toro negro muy acochinado pero que tenía buen estilo, peleó con el picador tumbándolo y en medio de la confusión salió suelto y arrolló a un subalterno dando la impresión d que le había metido el pitón por el vientre pero todo fue un susto, Víctor Hernández realizó un emotivo quite por saltilleras que los asistentes corearon. Sergio le dio muchos muletazos pero pocos de calidad, se perfiló y se le fue el estoque muy abajo cayendo el toro, un peón sacó la espada rápidamente por lo que mucha gente no se dio cuenta donde había caído la espada y solicitaron la oreja que afortunadamente el juez Sahagún no concedió.

Con el quinto de la noche solo lo bregó de capa, una leve reunión en varas y a otra cosa. Brindó a Arturo Saldívar y realizó una faena con más guiños al tendido que de profundidad, muletazos ligeros sin calidad y despegados que entusiasmaron a los villamelones, mató, eso sí, muy bien y la autoridad le concedió la oreja, si fue por la estocada, bien cortada, porque una faena sólida nunca se le vio. Por ahí se oyó una frase que retrata la realidad: “Lástima Sergio, lo que pudo ser… y no fue”.

Se presentaba en Guadalajara el diestro español Víctor Hernández y su labor pasó desapercibida, se llevó el peor lote lo que ya es demasiado, llevarse lo peor del mal encierro de Ordaz es de verdad lamentable. Se fue a portagayola para recibir a su primero y fue un farol sin mayor lucimiento, este burel fue el de menor presencia del hierro queretano. Brindó a su apoderado Miguel Abellán y realizó un trasteo de oficio, el toro no era fácil pero Hernández se puso ahí, la faena no fue del todo comprendida por la concurrencia pues no había muletazos largos y templados, sino un labor meritoria de jugarse la cornada, la gente comenzó a reaccionar cuando se dio el arrimón con muletazos por la espalda y bernardinas escalofriantes donde se pasó los pitones por el pecho, despachó al segundo viaje y todo quedó en palmas.

El 6° se caía constantemente y con ese material no se podía hacer nada, lo intentó el madrileño pero desistió al ver que era imposible, antes de entrar a matar anunció que regalaría un 7° toro entre el entusiasmo del público. Desgraciadamente el sobrero también pertenecía a Ordaz y el cual, por cierto, no estaba reseñado, igual que sus hermanos tenía presencia pero tampoco funcionó, todo quedó en buena voluntad terminando de 2 pinchazos oyendo algunos aplausos cuando apuntillaron al bicho.

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